
Gracias a la mecánica cuántica y al cálculo parabólico consiguen enviar a un hombre al pasado para que, momentos antes de producirse la explosión de una bomba en un tren, intente averiguar quién es el terrorista y así poder detenerlo antes de que cometa otro atentado. El prota vuelve una y otra vez al pasado y va recolectando pistas, y claro, de tanto volver, se acaba enamorando de una chica. Como el pasado no puede cambiarse ella morirá irremediablemente, pero nuestro prota ha hecho sus propios cálculos parabólicos y no está de acuerdo.
Para ver dormitando en el sofá un domingo por la tarde.






