lunes, 9 de julio de 2012

El trabajo consistía en hacer la plantilla y el graffiti de uno mismo, aunque alguno pasó de todo y prefirió hacerlo de su perro.






8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues mola el perro, aunque parece que tiene un murciélago en la cara. A lo mejor quién lo ha hecho es un poco perro y se identifica. Ojo, que lo digo con todos los respetos, a perrear no hay quien me gane. De los otros, me gusta el del chico con los brazo cruzados porque está sonriendo. Los dos últimos parecen las fotos de dos desaparecidos en la dictadura argentina y la primera también me gusta, ahí, echándose su siestecita o soñando, vete tú a saber.
Me acabo de pegar un hostión corriendo, me he dejado la rodilla perfecta para enseñarla y el tobillo...yo no lo tengo tan gordo...¡qué putada!

pau dijo...

¿Pero qué has hecho? Primero dedícate sólo a correr, y cuando estés en forma ya harás parkour.

Las cosas paso a paso.

Anónimo dijo...

Debiste decírmelo antes...se acabaron mis días de yamakasi pero bueno, ahora con las muletas siempre puedo hacerme la chica desvalida y conseguir mesa en las terrazas :P

pau dijo...

¿Vas con muletas?

La insolente inconsciencia de la juventud provoca estas cosas.

Anónimo dijo...

Efectivamente, con muletas. Forma parte de mi operación bikini personal, voy a esculpir mis brazos.

Así somos los jóvenes y jóvenas, insolentes e inconscientes, espero llegar a la madurez entera y con todos los ligamentos en su sitio pero me temo que no voy por buen camino.

Cuando vuelva a correr, lo haré por sitios feos, así evitaré caídas por quedarme mirando al Palacio Real mientras canto y pienso que la vida es bella y ¡¡zas!! Esguince.

pau dijo...

Palacio Real...si, si, claro, claro...

Anónimo dijo...

Vale, hay tíos como castillos e incluso como palacios reales pero esta vez no ha sido el caso. ¿No ves que soy una flipada de la vida y cuando hago que corro sólo me desconcentra la arquitectura?

pau dijo...

:)

Bueno, a ver si mejoran esas lesiones. Y cuidado con los antidisturbios que me han dicho que arrestan hasta a las ancianas.