viernes, 22 de febrero de 2013

Por fin he dado con la solución a la hora de cortar la cebolla para el sofrito: me pongo las gafas de natación y me ahorro llantos innecesarios.

 


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bonito es :)
Cualquier cosa que ahorre un llanto innecesario me parece buena idea.

pau dijo...

Tienes que probarlo, por menos de tres euros las venden en decathlon.

Anónimo dijo...

Me quedo con las gafas de ventisca, me dan más seguridad.

Anónimo dijo...

Tienes más estilo que Carmen Lomana :)