martes, 4 de enero de 2011

el poder de la estupidez


A Giancarlo Livraghi le sorprende que, siendo la estupidez la fuerza más destructiva de toda la evolución humana, apenas se haya estudiado. Una legión de psicólogos, neurólogos, filósofos etc. lleva siglos analizando la inteligencia y pasando por alto la estupidez, quizás por optimismo o porque tenemos una autoestima mayor de lo que creíamos. Pero disminuyendo el poder de la estupidez, o minimizando sus efectos, podemos conseguir tanto o más que con un aumento notable de la inteligencia.

Para la mayoría la estupidez es aquello que hacen los demás, pero nadie está a salvo de la propia estupidez. Incluso personas de gran inteligencia sufren brotes de estupidez, una cosa no quita la otra. A no ser que seas ingeniero o arquitecto, del tipo Asterios Polyp, o un arrogante de cuidado, lo más seguro es que tengas asumido esa posibilidad. Pero una cosa es saberlo y otra hacer algo al respecto.

¿Cómo podemos descubrir la estupidez en nosotros mismos? Con un poco de autoanálisis es suficiente: si creemos que no lo somos, si creemos que todos los demás lo son, si nunca nos equivocamos, si creemos que los demás siempre se equivocan, si lo sabemos todo, si los demás no saben nada, si no tenemos ya nada que aprender etc. ¿Y cuales son los antídotos? Pues la curiosidad, la meticulosidad en lo que hacemos, la experiencia, la duda, el humor, asumir los propios errores para aprender de ellos, la generosidad desinteresada y saber escuchar. Para Livraghi son la curiosidad y el saber escuchar las armas más poderosas contra la estupidez.

Bien, ¿y qué es la estupidez? Algo realmente difícil de definir pero que todo el mundo tiene más o menos claro. Carlo Cipolla optó por definirla partiendo de sus efectos, lo que no es mala idea. Llegó a la conclusión que el mayor estúpido es aquel que causa un perjuicio a un tercero sin obtener ningún beneficio a cambio. Es decir, estamos emboscados por la estupidez.

12 comentarios:

la escapa·ratista dijo...

Mi abuela tenía un dicho: un tonto jode a un pueblo y dos si se dejan. La sabiduría popular ha tenido siempre muy en cuenta el poder de la estupidez.

pau dijo...

Es cierto, la sabiduria popular a veces es más sabia que la institucional. No conocia ese dicho, pero es muy bueno.

Alicia dijo...

No puedo estar más de acuerdo con este post.

Sólo me queda una cosa en el aire; el propio concepto de estupidez, al fin y al cabo es un juicio de valor propio de cada uno, q puede ser muy diferente y q además puede ir cambiando.

pau dijo...

Por eso me gusta la idea tomarlo a partir de sus efectos. Asi deja de ser subjetivo. Si causa daño sin beneficio es una estupidez, aunque haya sido sin querer. O especialmente.

Alicia dijo...

Y, si no causa daño no es una estupidez a veces? O, no es menos estupidez sacar beneficio sin causar daño?

Pienso q sí, aunque claro, es una opiniónsubjetivatope!!

pau dijo...

Yo creo que una estupidez es una estupidez aunque no cause daño. Pero ahi ya tienes razón, entramos en el terreno de la subjetividad.

Uf, es un tema filosófico de los buenos. ¿Qué puñetas hizo Kant perdiendo el tiempo con la razón pura?

Alicia dijo...

:D pues no lo sé, habría que preguntárselo a él, aunque en el fondo no son estupideces, creo yo.

pau dijo...

No, no, es un tema serio de verdad. Lo que pasa es que hay que partir del principio indiscutible de que el ser humano es estúpido, y eso no motiva mucho a los filósofos, supongo.

Alicia dijo...

Al contrario, tanta estupidez es lo q más les motiva. Es el gran problema a solucionar y además difícil; las cosas difíciles gustan más.

pau dijo...

Quizás si utilizamos la navaja de Occam...conseguiremos acabar con la estupidez montando una escabechina.

Alicia dijo...

...o no; la estupidez puede ser simple o compleja.

Por eso me ha gustado tanto el post; autoanalicemos nuestra estupidez y luchemos nosotros mismos como podamos, creamos o sepamos.

Y no comento más, que voy a rebasar el récord de Tintin en el Congo y sería una estupidez intentar hacerle sombra.

pau dijo...

Tintin en el Congo es insuperable!