miércoles, 13 de abril de 2011

Parece que la tienda no está abandonada del todo. Un letrero afirma que el local está disponible, pero han quitado esos trajes de novia y han vestido a los maniquíes de veraneo. Todo el conjunto es ahora una explosión de color, y atrás quedó ese aspecto vetusto y decadente tan pajarraco.





Comparad con una foto de este invierno: hemos pasado del gótico más emo al impresionismo coctelero. Un psicólogo competente le diagnosticaria trastorno bipolar a la tienda. En conclusión, esta tienda es al pajarraquismo lo que la Estación de Perpiñán era para Dali:

"La estación de Perpiñán es el lugar de todas mis alucinaciones. Allí veo todo de nuevo claro. Y he descubierto el porqué: dentro de la deriva de los continentes, la estación es un momento telúrico de permanencia. Para mí es como un exorcismo."


3 comentarios:

la escapa·ratista dijo...

Esas pamelas son muy pajarracas. Te voy a encargar una o dos, puede que tres.
¿Momento telúrico de permanencia? Mirando las fotos entiendo más lo de "como un exorcismo".

pau dijo...

Las pamelas van a arrasar este verano, ya te guardo unas cuantas.

Las de las fotos son de la talla mini, supongo que prefieres las grandes, que en un momento dado se pueden utilizar como cometas.

la escapa·ratista dijo...

Un variado, por favor.