jueves, 14 de octubre de 2010

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Los ascensores tienen más miga de lo que aparentan a simple vista. Son una cápsula espaciotemporal en que estás solo contigo mismo. Un buen sitio para reflexionar. Y como el mio es especialmente lento acabo haciendo un montón de cosas.

7 comentarios:

la escapa·ratista dijo...

Aah, los ascensores, benditos sean. No te lo vas a creer pero acabo de quedarme encerrada en el mío.
Impresionante el desarrollo muscular de tu biceps y tu melena perfecta como siempre.

pau dijo...

Siempre me compro camisas un par de tallas más grandes porque sino cuando doblo el brazo, para rascarme la cabeza por ejemplo, se rompen debido a la presión del bíceps. Estar cachas tiene estas cosas. Lo bueno es que cuando te quedas encerrado en el ascensor arrancas la puerta, o rompes el muro si estás entre dos pisos, y no tienes que esperar a que te rescaten.

la escapa·ratista dijo...

Te entiendo a la perfección, a mi me pasa este año con los pantalones cuando me siento.

Lo del ascensor ha sido una locura momentánea, se ha quedado bloqueado y a los dos o tres minutos me ha bajado a la -3 sin llave (necesaria para bajar a las plantas del garaje)y se ha quedado tan tranquilo.

Ahora me río, pero me he quedado seria, eh.

oveja indiferente dijo...

Cuando estás solo sí. Pero hay momentos "really akward" que también tienen lugar en los ascensores, el lugar en el que más estudios populares de meteorología se han llevado a cabo.

pau dijo...

escapa, creo que tu ascensor está bajo el control de skynet, ándate con cuidado.

alba, ya te digo, todo lo que sé de metereologia lo he aprendido en los ascensores. Yo suelo especular sobre las formas de las nubes y el tiempo que se avecina. Y es curiosos porque suelen darme la razón cuando en realidad no tengo ni puta idea.

Nuria dijo...

Eso si no te entra el vecino de turno a darte la charlita del tiempo...

pau dijo...

También es una forma de templar el espíritu, lo de la charlita.