miércoles, 24 de noviembre de 2010

contra la cultura del subsidio



Para montar un negocio en España se tardan de media 42 días y se necesitan trece trámites administrativos, mientras que la media de los países desarrollados es de 13 días y nueve trámites. Según la OCDE estamos en el puesto 146 del mundo como lugar para montar un negocio. En Francia se ha reducido a un sólo trámite que se puede hacer por internet, y en Alemania, por ley, una empresa debe conseguir el alta en dos días. Además, ser autónomo en España tiene tantas desventajas que la mayoría prefiere estar asalariado. No ocurre lo mismo con los inmigrantes: mientras que el número de inmigrantes autónomos creció un 9,4% en 2009, el número de autónomos españoles disminuyó un 15%.

Marc Vidal explica en el libro lo que significa emprender y lo mal que está la situación en España. Un país donde arriesgarse y fracasar puede significar la exclusión social y arrastrar una deuda de por vida, y en que la mayoria aspira a ser funcionario. En otros paises las cosas están montadas de tal modo que si fracasas en tu negocio no significa tu ruina de por vida ni quedas marcado como fracasado. Al contrario, se valora esa experiencia, y lo bussines angels (otros emprendedores que han triunfado y que se dedican a invertir en nuevos proyectos) tomarán los fracasos como valor añadido.

Cada vez hay más emprendedores que salen de España para poder desarrollar sus proyectos porque aquí lo ven negro. El caso es que en España no interesa ni a la clase política, ni a los sindicatos, ni sobretodo a las grandes empresas ni a los bancos, que se puedan desarrollar proyectos empresariales con facilidad. Unos porque así nos convierten en dependientes de sus ayudas y subvenciones para sacarnos las castañas del fuego, otros porque no quieren competencia y sí mucha oferta de mano de obra para conseguirla barata, y los terceros para que puedan chuparnos la sangre y no nos quejemos demasiado, que nos regalan vajillas y sartenes de vez en cuando.

El resultado es una sociedad narcotizada, dependiente, idiotizada, acomodada, exigente en ayudas pero poco dada a hacer el mínimo esfuerzo para salir adelante. Y en una situación de crisis como la actual esto puede ser letal. Con un achicamiento de la clase media asalariada, la emprendeduría personal se perfila como única solución para aquellos que queden excluidos del mercado de trabajo.

Marc Vidal sabe de lo que habla porque se dedica a montar empresas relacionadas con internet. Fue uno de los primeros en advertir que se nos venia encima una gran montaña de estiércol, y uno de los pocos que ha seguido metiendo caña asegurando que esto va para largo y que no se arreglará en dos días. Más que su libro, yo recomiendo su blog.

5 comentarios:

oveja indiferente dijo...

Me parece interesante, había escuchado de pasada varias veces la falta de emprendedores en España pero no le había echado mucha cuenta, la verdad. Supongo que esa también es una vía a escala ciudadana para salir de la crisis ¿no? El abrir pequeños negocios y no dejar que toda la demanda la absorban las cuatro grandes cadenas oligopolísticas de cada sector.
En realidad eso eplica el panorama comercial que ves cuando vas a Francia, hay también macro empresas, por supuesto, pero también se ve mucha iniciativa de negocio particular.

pau dijo...

Claro, si nadie te da trabajo, tendrás que crearte tu propio trabajo. O si te sientes maltratado en tu trabajo, también seria una opción. Pero la reforma laboral se ha centrado en despidos más baratos, y de apoyar la creación de empresas nada. Estamos en España, un pais de caciques.

la escapa·ratista dijo...

Uhm..bueno, con el DUE (documento único electrónico) y la llegada de las nuevas tecnologías a notarías y registros el tiempo de constitución ha bajado y algunos trámites pueden hacerse a la vez, pero es cierto que son demasiados (aunque por más que pienso no me salen trece obligatorios). En cualquier caso, lo que es cierto, es que España no es país para emprendedores, por mucho que nos pongan deducciones (que haberlas haylas) o estés exento de determinados pagos. No es suficiente. Los autónomos están jodidos.

Oye, ¿en el libro habla de las medidas implantadas en otros países para evitar arrastrar una deuda por fracaso en el negocio?

En cualquier caso, nosotros como consumidores somos los primeros que tenemos que tratar de apoyar esos negocios, pero lo cierto es que: por comodidad, falta de tiempo y precio, acabamos comprando en grandes superficies.

No sé, esto es la hostia. Y sí, nos queda mierda para rato, en eso estoy totalmente de acuerdo.

Alicia dijo...

Cuando no hay nuevas ideas e inciativas necesarias para la continuidad, buen funcionamiento y enriquecimiento de una empresa privada, se cambian estrategias, normas que no funcionan e incluso líderes.

¿por qué no se hace ya con este país?

pau dijo...

escapa, dice que en Francia una de las medidas es que el emprendedor individual no arriesgará su patrimonio personal en caso de que fracase, siempre cuando el cierre no esté motivado por una negligencia en la gestión.

Es verdad que como consumidores nos resultan más prácticas y baratas las grandes superficies, pero son los emprendedores los que tienen que preocuparse en buscar un hueco en el mercado que sea competitivo. Es su responsabilidad, no la del consumidor. Como consumidores cada uno ira lo mejor para si mismo, eso es normal.

Alicia, porque todos los líderes son los mismos perros con distintos collares, preocupados sólo por ellos mismos, por su partido y por los caciques de turno.