miércoles, 3 de noviembre de 2010

el fin del trabajo


Este libro se publicó en 1994, en plena crisis en la que ni con dos carreras y tres másters conseguías trabajo. Luego, en la década de bonanza y auge económico posterior, cayó en el olvido, y si acaso se recordaba era para manifestar que Rifkin estaba equivocado. Como ahora volvemos a estar en las mismas que en 1994 se ha vuelto a publicar, y vuelven a citarlo en estudios que predicen que todo irá a peor.

La tesis del libro es simple: debido al avance tecnológico no habrá trabajo para todos. Y el déficit en oferta laboral se deberá a: una mayor especialización tecnólogica del puesto de trabajo, la biotecnología aplicada a la agricultura, la automatización de los procesos industriales, las nuevas y más efectivas formas de organización empresarial, y las computadoras e internet (que por entonces aún se llamaba, en plural, las superautopistas de la información).

Todo ello provocará un futuro ominoso según Rifkin: millones de personas excluidas del mercado de trabajo, depresión económica por disminución del consumo, delincuencia, violencia y mafias. Es decir, ciudadjuarismo a escala planetaria.

Rifkin no ve demasiada solución al problema, aunque sí formas de disminuir el impacto social. Para empezar deberíamos repartir entre todos los beneficios del aumento de productividad disminuyendo la carga horaria laboral, para que más gente pueda acceder al mercado de trabajo, algo de lo que no quieren ni oir hablar los empresarios. Al contrario, intentan aumentar esa carga, por el mismo precio, para ser más competitivos.

Otra idea es la renta básica universal, que sólo con nombrarla provoca convulsiones en los neocons norteamericanos y alucinaciones en las que aparece Lenin invadiendo Texas.

Y la última propuesta es la que más se aplicó en los 90. Frente al sector público y al sector privado, Rifkin apuesta por el tercer sector, la también llamada economía social, es decir, el asociacionismo, el voluntarismo y las ONGs. Si no tienes trabajo te enrolas en una ong, o la montas, y así te ganas la vida, o como mínimo ya tienes algo intersante que hacer con tu vida.

El libro tiene su interés, pero está claro que exponer un futuro dantesco te asegura atención por parte de los medios, aunque sea para decir que estás loco. Personalmente creo que exagera, porque hasta ahora toda nueva tecnología ha creado más riqueza y nuevos mercados de trabajo. El coche acabó con los carros y la venta de caballos, pero creó una industria mil veces más potente. Lo que no quita la posibilidad de que sea la tercera revolución industrial la que cambie las cosas. Ya veremos.

14 comentarios:

oveja indiferente dijo...

No sé, a mí me parece que el Rifkin este saca un poco las cosas de quicio, por lo que dices. Que las máquinas me quiten el trabajo no me preocupa, de hecho, mi carrera es muy técnica, y lo que tengo que utilizar son máquinas y mucho ordenador. En estos momentos me preocupa más que Rajoy diga que quiere privatizar toda la educación y la sanidad. Eso sí que me da susto.

pau dijo...

No sabia que Rajoy quisiera privatizar la educación y la sanidad, pero no me sorprende nada, entra dentro de su ideologia. Lo que deberian eliminar son las escuelas concertadas porque se subvencionan con los impuestos de todos, pero la realidad es que no todos pueden acceder a ellas. Eliminar la educación y la sanidad pública ahorraria un pastizal a las cuentas del estado, y por lo tanto deberian bajarnos los impuestos un montón, cosa que ya veo más difícil.

Anónimo dijo...

Si tengo pa bocata, que curren las máquinas.
Por cierto, ¿los funcionarios son máquinas?, Noooo, que no trabajan.

y si nadie trabaja no habrá money y quien comprará lo que hagan lasmachines.

No entiendo nada y por mi pueden quemar los ordenadores.

no tengais miedo los sindicatos nos defenderán.
xeschaos

la escapa·ratista dijo...

Me imagina al Rifkin al estilo Arrabal diciendo algo así como el ominosismo ha llegado.
No comulgo con su tesis, me parece demasiado simplista. Sin duda, el trabajo y nuestra forma de trabajar han ido evolucionando según lo he hecho la tecnología. Según el pérfil que tengas, la edad y tu capacidad de reciclaje serás o no válido para los nuevos puestos (aunque indudablamente hay gente que se queda por el camino, eso no lo voy a negar).

Las soluciones de Rifkin no sólo ponen los pelos de punta a los empresarios o los dirigentes políticos. Vamos, hay muy poco gente dispuesta a renunciar a parte de su salario aunque suponga trabajar menos. Muy poco gente que pueda permitírselo. Enlazaría con la renta básica universal y dedicar tiempo a ongs...vale, ¿de dónde sale la RBU y de qué viven las ongs? De nuestros impuestos, que, no olvidemos, pedimos día y noche que nos bajen, olvidándonos de para qué sirven.
En conclusión, somos todos unos egoístas de mierda, la primera la que suscribe, hasta que eso no cambie, seguiremos currando como burros, echando horas que no nos pagan y pensando que todo merece la pena porque acabamos de comprar el billete de avión de nuestro próximo viaje.

pau dijo...

xeschaos, hombre, pa bocata , pa queicol y pa patatas bravas, puestos a pedir. Yo también necesito poco, pero la barriga llena o no hay trato.

escapa, completamente cierto, somos egoistas y no queremos dejar de vivir como reyes...¡el poco tiempo que nos queda libre!. Y la gente no es consciente del todo de que todo el gasto del gobierno en realidad lo hacemos nosotros. Si el gobierno salva a los bancos, lo hace con nuestro dinero. Así que aunque no queramos salvamos a aquellos que nos exprimen tanto como pueden, y que nos han metido en este berenjenal. Habrá trabajo, pero cada vez más exigente en cuanto a conocimientos, y en España no destacamos precisamente por los resultados de nuestro sistema educativo.

la escapa·ratista dijo...

Pues sí, lamentablemente pagamos el pato financiero, pero también las escuelas, la sanidad, las subvenciones, las ayudas, las pensiones, las carreteras. El estado del bienestar se basa en el principio de solidaridad, todos contribuimos, también para cosas buenas. Aunque, lamentablemente una vez más, el sistema tiene muchas imperfecciones.

Y en cuanto a nuestro sistema educativo, no, no somos una potencia, pero sí tengo la sensación de que en estudios superiores no estamos tan mal y que la gente, cuando hablamos de curro y le toca ponerse las pilas para conservar el puesto, se las pone, aunque sólo sea por mantener las lentejas.

pau dijo...

Lamentablemente mi experiencia en la universidad me impide estar de acuerdo contigo sobre los estudios superiores. Lo que no significa que no tengas razón, sino que mi facultad era la más infame que imaginarse uno pueda. Espero que haya mejorado.

Alicia dijo...

Sí, vivimos época de cambios necesarios pero quiero ver la crisis como una oportunidad de mejora....y mira que es fácil mejorar!

El pesimismo lo dejamos para otros y para unos pocos días al año...y porque no queda otra.

Voto no a teorías pesimistas.

Alicia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
pau dijo...

Puestos a votar, yo voto no a teorías optimistas, porque generalmente hacen más daño. Véase el optimismo planetario de que los precios de la vivienda iban a subir hasta el infinito y que la gente podría pagarlos. Por no hablar del optimismo de Hitler.

Alicia dijo...

Lo de la fiebre en la inversión en la vivienda y lo de Hitler ha sido de locos!, no de optimistas.

De locos te encontrarás optimistas y pesimistas, sin duda, pero con criterio y medida me quedo con el optimismo, aunque según parece y dicen por ahí un pesimista tb es necesario en un departamento para q funcione.

pau dijo...

Quizás lo mejor sea...¡ser realista! Pero a los realistas siempre se les pone del lado de los pesimistas.

Alicia dijo...

Tienes toda la razón.

Entonces el ideal, como siempre, el término medio de Platón y yo le añadiría un punto de optimismo por el tema de dar un poco de ilusión al realismo pesimista...y seguir avanzando. :P

pau dijo...

Si, ese toque optimista es como la sal en las comida. Un poco está bien, si te pasas la echas a perder.