jueves, 16 de diciembre de 2010

Mis hijas no tendrán una esperanza de futuro como pude tener yo, serán simplemente esclavas a semestres alternos de una sucesión de hijos de la gran puta intitulados empresarios; no tendrán ni siquiera una pensión de jubilación que defender, porque a ellas no les llegará siquiera ese derecho ni como simple enunciado; no tendrán más acceso a la sanidad que el que se puedan pagar y mientras se lo puedan pagar. Les espera una vida de mierda a la que yo me siento culpable de haberlas arrojado. Nuestra generación, una generación de sobrados, de cobardes, de imbéciles y de analfabetos, una generación de pobres sacos de guano, de vulgares cagatintas venidos a más, hemos privado a nuestros hijos, en nuestra dejadez, en nuestro miedo gallináceo, en nuestra molicie de oropel, de unos derechos y de un futuro que hemos podido disfrutar nosotros no por nuestro propio mérito -pobres mierdosos deudores de todo y acreedores de nada- sino por la lucha y el sacrificio de nuestros padres.


Es lo que dice Javier Cuchí en su blog. Una cosa está clara, que se ha decidido acabar con el estado social y ya no hay vuelta atrás. Lo han decidido ellos: llámales Club Bilderberg, llámales Masones, llámales El Mercado, llámales X. Son los que mandan y han decidido que ya vale de tanto estado del bienestar, hay que crujir a la gente, que para eso están. Una lazada hábilmente orquestada desde que cayó el muro de Berlín, porque cuando los misiles estaban en alto la ciudadania podia creer que el sistema comunista era mejor y más justo. No lo era, pero la gente podia creerlo y optar por el comunismo, y por eso se creó el estado del bienestar, para demostrar a los ciudadanos de occidente que aquí se vive muy bien. Pero lo que podia hacerse durante la guerra fria, todo eso de la buena vida, de pronto resulta que ya no es posible y que hay que hacer reformas urgentemente.

3 comentarios:

la escapa·ratista dijo...

Deudores de todo y acreedores de nada. Demasiado duro ¿no? Sí, es cierto, no hemos necesitado correr delante de los grises, por suerte. No hemos sabido mantenerlo, pero supongo que es el problema de pertenecer a generaciones que han nacido en ese estado de bienestar, que queda ridiculizado si lo dejamos en una lazada hábilmente orquestada. No lo creo, pienso que fue el resultado de muchos esfuerzos, un buen resultado que no hemos sabido mantener ni nosotros ni los que lo consiguieron, que no olvidemos son los que la han cagado activamente. Unos no hemos hecho nada y otros se han corrompido como el agua estancada.

Bueno, y ahora me voy a dormir, que mañana voy a flipar cuando suene el despertador. ¿Por qué las cenas de empresa son siempre los jueves? Maldita sea...tengo los ojos como un búho, menos mal que mañana, por fin, es viernes.

pau dijo...

Ahí le has dado escapa, esa generación se ha corrompido hasta el tuétano. Mucha lucha por la democracia y tal, pero han sido los primeros en saquearla.

Uf, debe haber sido un madrugón de los duros :)

la escapa·ratista dijo...

Muy, muy duro. Me pasé el viernes durmiendo.